Peko Sanabria y su riquísimo mundo interior

Mi modesta y preclara visión objetiva de los hechos, las gentes, los minerales.

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Nombre: Peko S.
Lugar: Tonga

lunes, octubre 04, 2004

"... pero es buena persona"

Situación real y a la sazón verídica:

YO: Tu amigo me ha dicho que soy un hijoputa.
OTRO: Sí. Es un poco burro... pero es buena persona.

Conclusión: que ser calificado de "buena persona" exime de todo mal. Da carta blanca al poseedor de tal condición para dedicarse a cometer tropelías, imprecaciones u otro tipo de cafradas.

De igual manera puede darse el caso inverso:

YO: Tu amigo me ha regalado un abrelatas.
OTRO: Sí. Es generoso... pero es mala persona.

Y digo yo ¿qué es lo que hace que uno pertenezca a la categoría de "buena persona"? ¿Qué lo diferencia de la "mala persona"? ¿Qué decide un calificativo u otro? ¿Dónde demonios está la línea?

Sé que muchos como yo opinan que eso de "buena persona" es una puta mierda pinchada en un palo así de grande. Que no sirve de nada a la hora de hablar de una persona. "¿Qué tal es fulanito?", preguntas, y te dicen "Oh, es buena persona". Pues vale. Te quedas igual. O fulanito es un gilipollas que se pisa los huevos o es retrasado mental o cualquier otra cosa. Ser buena persona no es ningún rasgo de la personalidad. Me gustaría ver a un forense o a un psiquiatra declarando en un juicio que "el acusado presenta signos de psicopatía esquizoide... pero es buena persona" o aún mejor "el acusado es perfectamente normal, distingue el bien del mal... pero es mala persona".

Una persona puede ser bastante alta, extrovertida, seca como un palo, alegre, circunspecta, cabrona, violenta, estúpida, cariñosa, sincera, dadivosa, filibustera, chapuzas, extravagante, quieta, elocuente, ruín, torticera, yuxtapuesta, ufana, indolente, optimista, preciosita, austera, salaz, divertida, falsa, generosa, humilde, jocosa, keynesiana, laica, ñoña, zoqueta, xenófoba, calculadora, víbora, bonachona, narcisista, maricona... en fin, muchas cosas. Pero nunca puede ser buena persona. Porque cuando alguien me dice que tal o cual son buenas personas, me echo a temblar.

jueves, septiembre 23, 2004

Deporte contra el derrotismo de la eutanasia

Es impresionante el poder del cine, sin gran duda uno de los medios de comunicación a seguir en este siglo XXI. Sin ir más lejos estas últimas semanas oigo por doquier comentarios sobre la eutanasia propiciados sin duda por el film Mar adentro. De repente todo el mundo tiene opinión sobre el tema, como ya ocurrió en su momento con el racismo, el caso Filesa o las Caras de Bélmez.
Pero seamos serios por una vez: la película de Alejandro Amenábar es una basura.

1) El título llama a engaño. ¿Por qué no titularla llanamente El pobre inmóvil o El tetrapléjico? ¿Falsa modestia? ¿Sarcasmo? Yo tengo la teoría que Amenábar ha querido apuntarse a la estela triunfadora de Master and comander y confundir a la potencial audiencia con un título que evocara aventuras marineras, galeones y piratas. Pues es falso. Sepan que Mar adentro no va de nada de eso. Es, por contra, la apasionante historia de un hombre en la cama.

2) La película anima a la eutanasia injustificada. Eutanasia para todos. ¿No le da vergüenza, don Amenábar? ¿Qué ejemplo les está dando a los niños? ¿No ve que está lavándoles el cerebro para que piensen que la eutanasia es "guay"? Desearán hacerse mayores para poder disfrutar de tan excelso bien.

3) Error de cásting. Javier Bardem no da la talla. Es demasiado reciente su papel de escritor homosexual en Antes de que anochezca como para que el público se haya despojado aún de las connotaciones negativas que acarreó tal personaje. ¿Cómo va a caernos simpático un tetrapléjico que acabamos de ver manifestándose en las sedes del PP?

Pues bien. Ahora que la polémica está viva y que las opiniones entre los que estamos contra la eutanasia y los que están a favor de esta práctica abominable y mala se encuentran más polarizadas que nunca, el destino nos brinda una exquisita coincidencia.

En estos días se están disputando los Juegos Paralímpicos en Atenas y confieso que sigo las diferentes competiciones con euforia y admiración. Vibro al ver a todos esos deportistas amputados, ciegos o ambas cosas. La respuesta a la barbarie de la eutanasia nos la dan estos hombres y mujeres incompletos e incompletas, que, con tesón y prótesis adecuadas han hallado en el deporte un alivio a su condición.

Pues bien. El protagonista de Mar adentro opta por la salida fácil: beber cianuro y adiós muy buenas. Y digo yo: ¿por qué en vez de ese derrotismo malsano, en vez de esa pasividad depresiva que lo llevaba a estar inactivo en la cama todo el día no se dedicó a practicar algún deporte? ¿O es que no ven que el deporte dignifica?

Incluso un ex miembro de los GRAPO, actualmente paralítico, ha ganado una medalla de oro. ¿No es maravilloso?

Contra la eutanasia, deporte. Contra el terrorismo, deporte. ¡Cuántas vidas inocentes podríamos salvar con una política inteligente que promoviera el fútbol entre la juventud!

Señores: tomen nota. La mendicidad, las manifestaciones, la desigualdad, la violencia doméstica y otras preocupaciones podrían solucionarse amistosamente en una cancha. ¿O es que la muerte de Pierre de Coubertain fue en vano?

viernes, septiembre 17, 2004

Carlinhos Brown Limited

Digo yo: ¡qué suerte ha tenido Carlinhos Brown de que los barceloneses acaben de perder a Copito de Nieve y estén faltos de cariño y de mascotas!

No es cuestión de meterse con el payaso de Carlinhos sino con la cantidad de imbéciles que lo han adoptado. ¡Qué orgullosos y orgullosas estamos los barceloninos y barceloninas de tener un símbolo asín de salao!

Pero ¿qué coño tiene que ver la samba apestosa y todo su "color"con Barcelona? Lo mismo que la rumba canaya y mestiza de otros ilustres payasos, Dusminguet, con la Cataluña interior.

¿Verdad que hubo que deportar al Negro de Banyoles por motivos humanitarios? Si Carlinhos Brown tuviera una mínima dignidad no asomaría el pelo por Barcelona nunca más. Vamos, es aún peor que lo del Negro de Banyoles. Aquél estaba disecado y no difrutaba del derecho al libre albedrío. Lo devolvieron por motivos éticos sin que él dijera ni mu. En cambio me consta que el sambero Brown sí que está vivo. Que se largue cuanto antes si no quiere buscarse la ruina. Aunque quizá ya es demasiado tarde. El todopoderoso Mariscal ya lo ha retratado en una de sus extraordinarias obras, con sus bongos, con su color moreno mestizo, haciendo bailar a los/las barceloninos/barceloninas que llenan las calles con su típica alegria catalana, tan desenfadada, tan sabrosona. Vaya, ha retratado de puta madre la idiosincrasia de la ciudad. El color y el ritmo que se asocia inmediatamente con los botiguers de l'Eixample. Si no existiera Mariscal habría que encargar que el Estudio Mariscal lo diseñara.

Por cierto. Leí que el manager de Carlinhos es hermano de uno de los mandamases del Fòrum de les cultures. No recuerdo dónde lo vi. Pero nadie ha vuelto a hacer hincapié en ello. Hoy, cuando se lo he contado a mi churri me ha preguntado de quién debe ser hermano el manager de Lucrecia. Supongo que de Montilla.

Como está visto que Barcelona necesita símbolos (Copito, Ulises, Ocaña, Clos, Carlinhos...), lanzo una propuesta: ¿por qué no Mohammed Atta?

Vale que Mohammed (déjenme que le llame Mo) no está ligado directamente a Barcelona, que se sepa, sino a la Costa Daurada, donde mantuvo suculentas y (por lo que se vio) fructíferas reuniones. Quizá ha sido el personaje que saliendo de Cataluña ha llegado más alto, el que ha causado más ruido y más cambios sociales. Más que la puta samba, por lo menos. Y además tuvo una muerte violenta, en accidente aéreo, como Gardel o Glenn Miller. Adoptémoslo ya y dejémonos de chuminadas. Además era moro, lo que le da valor añadido por la cosa del mestizaje.

sábado, septiembre 11, 2004

Decíamos ayer...

¡Cuántos temas pendientes, Dios mío!

Es complicado empezar a analizar el mundo que nos rodea así, de golpe y pronto. Es momento de ponerse al día y de hacer balance de algunos asuntos pendientes que nos permitirán entender mejor lo que pasa hoy en día (Al Qaeda, caso Filesa, Watergate, extinción del orangután):

La guerra de Crimea

Bien. Tema delicado que puede exaltar ampollas. Habrá que ser todo lo piadoso que se pueda, aunque es difícil. Uno no puede quedarse pasmado ante lo que pasó con los griegos. Crimea es para los griegos lo que Canterbury a los cuentos. Pero quizá habría que extenderse algo en la historia helénica para comprender mejor el daltabajo que supuso la guerra en las aspiraciones de Europa:

El Peloponeso, Troya y los descubridores

Vayamos por partes. Quizá alguno de ustedes haya leído a Platón o haya visto la excelente película Troya, de Wolfgang Petersen. Si no es así quizá habría que ampliar ligeramente el paréntesis y remontarnos unos años atrás:

El Cuaternario, la última glaciación y la formación de la península helénica

Los geólogos suelen discrepar en cuanto a la edad de la Tierra; no así en la edad de Grecia, que es sensiblemente más joven que la Tierra.